
Después de haber exterminado a toda una generación de revolucionarios tras una ola de asesinatos y desapariciones forzosas, aplicada por el general Álvarez Martínez en la década de los años 80, como parte de la doctrina de seguridad nacional impuesta por el imperialismo norteamericano, se impuso un reaccionario proceso de “apertura democrática” en Honduras,especialmente después de los Acuerdos de Esquipulas II en agosto de 1987 Al apagarse la guerra civil en Nicaragua, El Salvador y Guatemala se produjo una legalización de las antiguas guerrillas. Honduras, que había prestado su territorio como base operaciones del ejército contra, no tenía una guerrilla, era la excepción de la regla centroamericana. Imperaba un régimen formalmente democrático pero extremadamente represivo. La izquierda había sido perseguida, y reprimida.
Bajo la presidencia de Rafael Leonardo Callejas (1990-1994) se produjo una descompresión de las tensiones sociales acumuladas, iniciando una reforma política que permitió legalizar a los partidos de izquierda, que se encontraban debilitados y dispersos, clandestinos.
Nace UD En una serie de negociaciones secretas, Callejas impulsó la probación del Decreto No 189-93 por medio del cual el Congreso Nacional otorgo la personalidad jurídica al partido Unificación Democrática (UD), conformado por el Partido para la Transformación de Honduras, Partido Revolucionario Hondureño, Partido Morazanista de Liberación Nacional, Partido Renovación Democrática (antiguo Partido Comunista de Honduras). Seguido de esto, el Tribunal Nacional de Elecciones lo reconoció como la quinta formación política del país.
El partido Unificación Democrática (UD) nació más producto de la apertura reaccionaria y no fue producto de una fusión desde abajo, ya que no se discutió el programa, los principios y la estructura organizativa del nuevo partido de izquierda legal. Aun con todas esas debilidades, evidentemente que el nacimiento de UD significó un gran avance para la izquierda ya que por primera vez contaba con existencia legal y podía llegar libremente hacia las grandes masas populares. El problema del programa y la política revolucionaria comenzó a cobrar fuerza, y se transformaría en el gran desafío que amenazaba la propia existencia de UD. La falta de un programa claro y de una modelo de partido revolucionario ha impedido consolidar las estructuras internas de UD.
A pesar de ello la potencialidad de UD como un partido de izquierda con influencia de masas quedó demostrada cuando en las dos últimas elecciones gano 5 diputados. Y en este último proceso electoral realizado en el 2005, ha sido superior al Partido Innovación y Unidad Social Demócrata (PINUSD) y la Democracia Cristiana (DC), convirtiéndose en la tercera fuerza política, en un periodo de tiempo relativamente corto.
Situación actual de cara a las elecciones
UD vive actualmente una profunda crisis interna. Las corrientes que coexistían hasta hace poco han comenzado una dura lucha por imponerse. Si no hay un cambio de conducta de su actual dirigencia, UD “está condenado a desaparecer en las elecciones generales del próximo año (…) cuando la UD surgió a la vida política prometió ser un partido distinto a los tradicionales, pero no está mostrando esa condición; al contrario, se comporta con los mismos vicios y esquemas del tradicionalismo, lo cual resulta frustrante para el pueblo que esperaba mucho más de la izquierda hondureña” afirmó Matías Funes, ex candidato presidencial de esa agrupación política. (La Prensa, 27-11-08).
No obstante, Funes no es el más idóneo para hablar de la crisis del partido. El y su grupo fueron expulsados de UD, por que se habían vuelto oficialistas, pro gobierno de turno. Sin embargo, la expulsión del grupo de Funes no solucionó los problemas dentro de UD porque las tendencias reformistas y oportunistas continuaran desarrollándose. Bajo el gobierno de Mel Zelaya, con el pretexto de apoyar a un gobierno “progresista” la mayor parte de la dirigencia de UD ha claudicado al gobierno burgués de turno, poniendo en peligro la propia existencia de UD como proyecto amplio, democrático, unitario de la izquierda Hondureña.
¿Por qué hay divisionismo?
Evidentemente que si no hay un cambio rápido dentro de UD para las próximas elecciones generales puede ocurrir una catástrofe electoral. Tiene que haber una renovación democrática en la vida interna pero sobre todo una modernización programática de UD. La izquierda hondureña, representada por este colectivo ya no está dividida, como antes, entre “gordos” y “flacos”, entre los pro Moscú o los pro Pekín, sino que está clasificada entre oficialistas y quienes pretende rescatar el proyecto original de UD. Actualmente hay dos corrientes que se disputan el liderazgo dentro de UD. Por un lado está la corriente “Pueblo Unido” encabezada por el diputado Cesar Ham y Martin Pineda, y por otro lado está la corriente el “Movimiento Bases”, dirigida por el diputado suplente Tomas Andino Mencía. Estas dos corrientes se enfrentaron en la reciente elección de junta Directiva de UD, provocando la ruptura pública. Ambas corrientes se reivindican a si mismas como la verdadera y legal Junta Directiva Ahora tenemos dos grupos que pelean por erigirse como la verdadera Junta Directiva. El grupo disidente, que se opone a la claudicación de UD al gobierno de Mel Zelaya, eligió una Junta Directiva conformada por Renán Valdez, presidente; Martha Sandoval,- vicepresidenta; Tomás Andino, secretario de actas; tesorero, Gregorio Baca y Nely Baquedano, fiscales; así como los secretarios en asuntos especiales: Eusebio Reyes, Claudina Reyes, Bartolo Antonio Fuentes, Rufino Rodríguez, Rafael Alegría, Margarita Murillo, Reina Pineda y Ramón Espinoza. A raíz de esto, el diputado César Ham y presidente de la otra directiva de la UD, rechazó las acusaciones y amenazó con querellar a sus detractores. Ham mencionó que “uno de sus detractores es Rafael Alegría, a quien le cuestionó como el hombre más cercano al Gobierno de Manuel Zelaya, a tal grado que hasta desempeña el papel de vocero del Gobierno de Honduras ante la Alba”. (La Prensa 11-11-08).
El grupo disidente devolvió la pedrada, al denunciar que César Ham y Doris Gutiérrez “están fi nanciando una campaña electoral millonaria con dinero del Partido Liberal, del Congreso y del Poder Ejecutivo”. (La Prensa 11- 11-08)
El gran problema es que la discusión no ha girado en torno al programa y la política de UD sino en ataques personales de unos contra otros. En la lista de correos electrónicos del Movimiento Popular circuló un correo injurioso contra la trayectoria del diputado Tomas Andino que resulta impublicable. Mientras los tirones de cabellos ocurren ante el público, UD se debilita como una opción electoral. Al gobierno de Mel Zelaya, a los partidos burgueses y a los medios de comunicación le interesa presentar ante la población un partido dividido y en crisis. Ante las graves acusaciones sobre el manejo de los fondos, lo más correcto es que se rinda cuentas de manera pública, clara, transparente. ¿Cómo se consiguió el financiamiento para la campaña electoral? ¿Qué relación hay con el Presidente Zelaya? y dejar las cosas bien claras. En ese sentido se hace indispensable un debate interno democrático que permita solventar la crisis actual.
La corriente encabezada por Renan Valdez expresó “que no irían a las internas argumentando que para que un proceso llamado ‘democrático’ realmente lo sea, y no sea solo una apariencia, es necesaria una actitud, una conducta y una practica democrática en quien lo administra, a fin de que no sea una farsa autoritaria disfrazada con votos (…) Porque no queremos ni siquiera parecernos a los partidos tradicionales, que tienen esas prácticas antidemocráticas y autoritarias como algo ‘normal’. UD no nació para ser como ellos”, (Declaraciones de Tomas Andino, Movimiento de Bases) Con respecto a los comicios internos, Augusto Aguilar, presidente del Tribunal Supremo Electoral, hizo la aclaratoria: UD “está al margen del proceso electoral interno de este domingo 30 de noviembre, ya que solo sólo los nacionalistas y liberales están convocados para elegir sus autoridades, así como sus candidatos a la presidencia, alcaldías y diputados al Congreso Nacional (…) Por lo tanto la actividad que está desarrollando el partido, UD, no tiene el respaldo jurídico y legal reconocido por este Tribunal Supremo Electoral”. (30/11/08), La corriente “Pueblo Unido” que lidera el aspirante presidencial y actual parlamentario César Ham convocó a sus partidarios para que acudieran a votar a las elecciones primarias, a pesar de no estar autorizado. Con ello pretendía conquistar legitimidad electoral y legal para destruir a la corriente del Movimiento Bases, pero la maniobra fracasó estrepitosamente.
UD se encuentra en una granencrucijada: o la absorbe el gobierno deMel Zelaya, o vuelve al proyecto original,independiente, unitario, democrático,revolucionario, antiimperialista.Nosotros nos inclinamospor esta última opción. Para volveral proyecto original, se requiere una discusión democrática al interior delas estructuras de UD, libertad depensamiento y de corrientes, pero sobre todo, elaborar un programa paradesarrollar la revolución en Honduras.Esta democracia interna nos llevara arecuperar la independencia política de UD en relación al gobierno de Mel Zelaya que, en su afán continuista, quiera domesticar a UD para que la izquierda apoye al burgués “progresista”, contralos burgueses reaccionarios, comosi no fueran los mismos burgueses,enemigos y explotadores del pueblo.Es tiempo de redefinir y volveral camino de la construcción revolucionaria, solo de esta manera UD será una opción genuina en la que habrá esperanza de que, a través dela lucha, favorecer los intereses denuestra clase trabajadora.
Tomado De: El Socialista Centroamericano, Edicion 80, Pag. 17-18
Por: Silvia Pavon
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